He encontrado, en alquimistas del diseño, un post muy descriptivo sobre el dilema de diseñar interfaces. Todos nos hemos topado con este problema una y otra vez. Creo que aquí se acercan bastante a lo que ocurre en la realidad.
Cuando uno se encuentra ante este problema intenta aplicar la filosofía del “usuario siempre (o casi siempre) tiene la razón”, pero hay casos en los que, así, no se consigue avanzar en la dirección correcta. Y me surge la segunda pregunta: ¿No deberíamos enseñar al usuario a relacionarse con los interfaces? mmmmm
